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sábado, 13 de octubre de 2007

Epilepsia y Homeopatía (4)

2.6.2.6.- La personalidad epiléptica

El estudio clínico permite observar con frecuencia conductas o síntomas psíquicos idénticos en los distintos epilépticos. Esta constatación es lo suficientemente frecuente para obligar a admitir la existencia de una organización particular de la personalidad común a algunos epilépticos, principalmente a los que viven en instituciones cerradas.

En primer lugar aparece la conciencia angustiada de su afección, cuya aparición inesperada y manifestaciones atípicas constituyen una amenaza constante para su integridad corporal y un riesgo de rechazo o de incomprensión por parte del entorno familiar, profesional o social.

También aparece la impulsividad o labilidad del humor, mantenida por la inmadurez afectiva, que puede desencadenar reacciones de cólera o de depresión sin relación aparente con la situación.

Finalmente se observa la meticulosidad y la escrupulosidad (más que la lentitud) de algunos que buscan en estas actividades obsesivas una especie de protección mágica contra lo imprevisible que puede aparecer en cualquier momento.

El epiléptico puede sufrir como reacción a su enfermedad, otros padecimientos como: neurosis de angustia, neurosis obsesiva e histeria.

2.6.2.7.- Pruebas clínicas

Hay dos pruebas médicas que, sin ser definitivas, sí que nos clarificarán el panorama cuando toda la sintomatología anterior orienta hacia la enfermedad de la epilepsia: el Electroencefalograma (EEG) y la Resonancia Magnética (RM o TAC).

El EEG aporta con frecuencia una confirmación del diagnóstico pero en ningún caso es suficiente por sí solo para afirmar la epilepsia. (1)

La RM carece de interés en ciertos tipos de epilepsia, pero es de gran interés en las epilepsias parciales cuya etiología no sea evidente, principalmente en las del adulto.


2.6.3. Diagnóstico diferencial (2)

CURSO CLÍNICO DE LA CONVULSIÓN

1. El aura dura unos treinta segundos; las sensaciones visuales, olfativas o abdominales preceden a la pérdida del conocimiento.

2. Inmediatamente sigue la fase tónica que dura de treinta a sesenta segundos. Se pierde el conocimiento y el paciente se pone rígido, la cara enrojece o se pone azul y emite un grito extraño.

3. Sobreviene gradualmente la fase clónica que prosigue durante uno a tres minutos. Hay una contracción muscular generalizada y el paciente se muerde la lengua.

4. A continuación se presenta la fase de coma fláccido y las contracciones musculares cesan. Esto puede durar de cinco a treinta minutos.

5. Fase posepiléptica. A medida que va retornando el conocimiento el paciente permanece soñoliento y semiautomático durante una o dos horas. En este momento puede presentarse un tipo extraño de conducta. La cefalea puede ser intensa.


INDICADORES CLÍNICOS

1. Historia familiar de epilepsia.

2. El comienzo nocturno es frecuente.

3. Movimientos convulsivos. Una historia de contracciones ner­viosas durante un episodio de pérdida del conocimiento contribuye a la diferenciación.

4. Una historia de haberse mordido la lengua o haberse causado algún daño durante un ataque es muy sugestiva de epilepsia.

5. Es frecuente una respiración estertorosa o ruidosa con espuma en la boca durante las fases tónica y clónica.

6. Somnolencia y conducta extraña después del ataque.

7. Incontinencia de orina durante el ataque.

8. La cefalea tiene poco valor diferencial.


ASPECTOS EQUÍVOCOS Y ERRORES

1.‑Si no se obtiene una historia precisa se puede confundir con la migraña, la lipotimia y el síndrome de Meniére.

2.- Un diagnóstico inseguro puede producir grandes molestias innecesarias. Una vez se ha diagnosticado a un paciente de epilepsia puede quedarle impedido el matrimonio, la mayoría de los empleos con responsabilidad y otros empleos manuales, la conducción de un coche o una bicicleta, la capacidad de hipotecar una casa, y los seguros de vida.

Ocasionalmente, algunos movimientos convulsivos y retorcidos (no epilépticos) se observan durante un desmayo.


DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Enfermedades que pueden confundirse con la epilepsia, con la lista de las características similares y diferentes:

Lipotimias y ataques vasovagales

Característica similar: pérdida del conocimiento.

Características diferentes: no hay aura; el paciente a menudo sigue de pie; color de la cara blanco, como de muerte; sudoración; a menudo siguen al ataque escalofríos y vómitos; suelen faltar los movimientos convulsivos.

Ataques de apnea

Característica similar: pérdida del conocimiento.

Características diferentes: los ataques se presentan en niños de menos de tres años; los movimientos respiratorios se paran y sobreviene la pérdida del conocimiento; los movimientos convulsivos son raros, marcada cianosis; una rabieta o un susto precede al ataque.

Convulsiones febriles

Características similares: pérdida del conocimiento con movimientos convulsivos; desviación de los ojos; somnolencia posconvulsiva; pueden presentarse ataques repetidos.

Características diferentes: los ataques son raros después de los siete años; fiebre marcada; la causa de la fiebre suele ser evidente.

Colapso histérico

Característica similar: pérdida del conocimiento.

Características diferentes: las verdaderas convulsiones histéricas son raras, pero es frecuente un colapso histérico con un breve período de aparente pérdida del conocimiento; es evidente un motivo emocional; público siempre presente; las lesiones son raras; falta la incontinencia urinaria; el paciente tiene un aspecto normal; parpadeo.

Síndrome de Stokes‑Adams

Característica similar: episodios momentáneos de pérdida del conocimiento a veces acompañados de una convulsión generalizada.

Características diferentes: generalmente afecta a personas de edad arteriosclerótica (más de sesenta años); palidez durante el ataque; pulso muy lento (40); puede faltar el pulso hasta durante un minuto en los ataques; la cara se congestiona al recobrarse el conocimiento.

Tumores cerebrales y masas intracraneales

Características similares: convulsiones y cefalea.

Características diferentes: el comienzo de la enfermedad suele ser después de los cuarenta años o antes de la pubertad; la cefalea es intensa y progresiva; las convulsiones se repiten; lesiones de localización en el SNC.


2.6.4.- Implicaciones psiquiátricas (3)

Es po­sible todavía una definición psiquiátrica: por una parte comprende los aspectos de desestructuración de la conciencia, en relación con la crisis, y, por otra, las modificaciones de la personalidad que eventualmente están asociadas a estos trastornos.

Las manifestaciones de la epilepsia pueden ser muy variadas, pe­ro vamos a describir solamente dos de sus aspectos: los estados psicóticos epilépticos agudos o subagudos y el estado intercrítico.

1. ESTADOS PSICOTICOS AGUDOS O SUBAGUDOS

a) Estados crepusculares epilépticos: bruscamente, en un pacien­te con antecedentes epilépticos, se instala un estado de embota­miento intelectual, el grado más ligero de confusión mental. El en­fermo está como alelado, extraviado o perplejo; responde lenta­mente a las preguntas y de una forma alejada y viscosa. La afectivi­dad está alterada: indiferente a la situación del momento, sin em­bargo se enardece de repente por un tema cósmico, religioso o po­lítico. El carácter epiléptico de tales estados se reconoce clínica­mente sobre todo por su comienzo repentino, su relativa brevedad y la amnesia consecutiva.

b) Los estados confusooníricos: la desestructuración de la con­ciencia en su grado más profundo determina en el enfermo la sin­tomatología confusional o confusoonírica que suele tener una to­nalidad ansiosa con tendencia a la agitación e incluso a la agitación furiosa.

c) Los estados maníacodepresivos: por lo general estos estados no son "puros"; asocian los signos de la serie maníaca o melancóli­ca a trastornos de conciencia, que, en ocasiones, los asemejan a es­tados crepusculares.

2. ESTADO INTERCRITICO

Aunque a este respecto, hay una diferencia de opinión entre los epileptólogos y los psiquiatras, puede extraerse una noción inicial clara: es muy raro que se plantee el problema de los trastornos mentales crónicos graves en los epilépticos aunque hay un cierto número de enfermos graves a los que no se les puede permitir vivir en las condiciones habituales.

En cuanto a los trastornos de la personalidad en los epilépti­cos, los estudios psicométricos muestran que la perseveración es el rasgo sobresaliente de la actividad intelectual de los epilépticos, y consiste en una pérdida de la rapidez en la adaptación sensorial o motriz, con tendencia al automatismo y al estancamiento. Se desta­can asimismo los trastornos del lenguaje y la pobreza del vocabu­lario. En cuanto a la inteligencia puede encontrarse todos los nive­les, aunque hay un gran porcentaje de epilépticos que muestran un nivel intelectual superior a la media obtenida en otros grupos.

Desde el punto de vista psicodinámico, Freud escribió que "en la epilepsia todo sucede como si un mecanismo de descargas anor­males impulsivas estuviera orgánicamente preparado de antemano y para ser puesto en marcha por las condiciones perturbadoras más diversas". Otros psicoanalistas hablan de la satisfacción narcisista de la crisis del gran mal, considerándola como una erotización del cuerpo en su totalidad o un orgasmo extragenital. Consideran que, en las descargas incompletas, el sistema pulsional explota en raptus furiosos, en una búsqueda de satisfacciones arcaicas.



(1) Esquirol i Mallol, A. El informe electroencefalográfico. Barcelona, Geigy, 1980. 76 pags.

(2) Hodgkin, K. Diagnóstico precoz en la asistencia primaria. Guía para la Medicina General. Barcelona, Labor, 1979

(3) Ancarola, R. La enfermedad psíquica. Clínica y terapéutica homeopática. Madrid, Miraguano, 1992

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