domingo, 26 de abril de 2009

Escalas, Diluciones, Dinamizaciones y Presentaciones Homeopáticas

A veces se me hace bastante difícil saber hacia dónde dirigir mis pasos o, en este caso mejor dicho, mis palabras. Mi propósito primero ha sido siempre proporcionar información que aparece en libros, documentos, lecciones, textos, etc. y que no suele estar al alcance de los profanos e incluso de los profesionales. También he hecho propósito particular el ir narrando mis experiencias en tratamientos y mis estudios concretos sobre patologías y medicaciones. El problema es que considero que dar a conocer las posibilidades terapéuticas de la Homeopatía es muy importante, pero hay que dedicar también tiempo a la enseñanza y a explicar a los legos en qué consiste la Homeopatía y cómo se entienden cada una de sus particularidades. En fin, que se me hace difícil porque mi propósito es demasiado amplio y a veces se me escapa de las manos.
En esta aportación me gustaría hablar de una de las grandes diferencias de la Homeopatía con relación a las otras medicinas, especialmente a la oficial y a las fitoterapias.
En Homeopatía nos vanagloriamos de utilizar dosis no ponderales, esto es, cuantificables y usar dosis infinitesimales. Veamos qué significa esto.
Si echamos una ojeada rápida a los medicamentos que usamos en Homeopatía, veremos que pertenecen a los tres reinos: mineral, vegetal y animal. Todos ellos tienen en mayor o menor grado componentes tóxicos. Son estos componentes tóxicos los que desencadenan la reacción del organismo para superarlos. Es por eso que al ser tóxicos, la Homeopatía lo que hace es diluir las preparaciones de tal modo que lo que damos al organismo es la información y no exactamente la sustancia. Pensemos por ejemplo en el Mercurio, remedio utilizado en el siglo XIX como principal medicamento contra los efectos de los chancros sifilíticos y que en la mayor parte de los casos, además de provocar efectos visibles, iba produciendo la degeneración, el envenenamiento y la muerte en los pacientes. Es decir, en este caso y como dice el refrán, “era peor el remedio que la enfermedad”.
Hahnemann utilizó el MERCURIO del siguiente modo: lo diluyó hasta conseguir que la dosis no fuera mortal y se dedicó a llevar un registro de los efectos que la ingesta de esta dilución producía, llegando a la conclusión después de numerosas pruebas de que los efectos eran medicinales y no provocaban ningún efecto secundario, dada la dosis infinitesimal que se le daba al paciente. Como buen farmacéutico, además de médico y traductor, preparó y experimentó con diversas diluciones, consiguiendo también un método para hacer que los minerales fueran diluidos y se pudieran preparar medicinas de los mismos.
Las escalas que utilizó Hahnemann fueron la DECIMAL, LA CENTESIMAL Y LA QUINCUAGESIMAL.
La dilución DECIMAL consiste en poner 9 partes de solvente y una de la tintura madre del remedio. Esta primera preparación sería la 1ª decimal. Si tomamos de esta preparación una parte y volvemos a ponerlo junto con otras nueve partes de solvente tendríamos la 2ª decimal y así sucesivamente. Las diluciones decimales se las denomina de distinta manera en las prescripciones: como D, como X o como DH, esta última especialmente en España, ya que se las apoda como Decimal Hahnemmanniana.
La dilución CENTESIMAL consiste en algo similar a las decimales. Se toma una parte de tintura madre y se mezcla con 99 partes de solvente y así se obtiene la 1ª centesimal. Si tomamos una parte de este preparado y lo mezclamos con 99 partes de solvente, nos encontraremos con la 2ª centesimal y así sucesivamente. También se las puede encontrar nominadas como C ó CH (centesimal Hahnemanniana).
La dilución QUINCUAGESIMAL se prepara del mismo modo pero se toma una parte de la tintura madre y se mezcla con 499 partes de solvente para obtener la 1ª cincuentamilesimal. Si de esta preparación se toma una parte y se mezcla con otras 499 partes de solvente obtendremos la 2ª cincuentamilesismal. También se las conoce como LM.
Estas son las tres diluciones principales que se utilizan en la prescripción homeopática. Sin embargo, quedan dos posibilidades más de uso de los remedios homeopáticos. Se pueden usar en estado cuasi bruto o, lo que es lo mismo, en Tintura Madre. La Tintura Madre es la preparación desde la cual se van preparando las distintas diluciones. En Homeopatía sólo se emplean en Tintura Madre los remedios procedentes del reino vegetal y no todos, dada la toxicidad de algunos de ellos. Por ejemplo es normal usar la Tintura Madre de Damiana para tratar los problemas de respuesta sexual de hombres y mujeres y sin embargo es imposible dar Tintura Madre de Belladona ya que la toxicidad del preparado pondría en peligro al paciente. El uso de Tinturas Madres es habitual en la India donde los laboratorios homeopáticos trabajan habitualmente con ella y su legislación les permite ponerlas a la venta. En España es imposible su uso ya que no está contemplado por la legislación sanitaria y lo más cercano que podemos usar son los extractos vegetales de algunas plantas que encontramos en dietéticas y herboristerías. Los profesionales homeópatas no las consideran homeopatía, pese a que han sido preparadas según las Farmacopeas de cada país, sino que las consideran fitoterapia.
La última posibilidad fue descubierta no por Hahnemann sino por uno de sus seguidores. Fue Korsakoff quien, actuando como médico en una de las guerras, se encontró con muchas dificultades para preparar las diluciones y para poder conseguir las medicinas en las diluciones necesarias. Asi que decidió preparar las diluciones del siguiente modo: Tomaba las tinturas y ponía una cantidad determinada en un frasco, lo movía bien para que la tintura cubriera toda la superficie del frasco. Lo vertía de nuevo en el frasco de la tintura madre y en el frasco donde antes había estado la cantidad de tintura, ponía la proporción adecuada de solvente. Así obtenía lo que se conoce como la 1ª korsakoviana. Con este contenido volvía a hacer lo mismo en otro frasco y así iba obteniendo las sucesivas diluciones. Se las conoce como diluciones K y las proporciones vienen a ser similares a las centesimales, sólo que la proporción de sustancia medicamentosa varía de las centesimales.
Otro de los aspectos importantes de la Homeopatía y sus preparados es lo que llamamos DINAMIZACIONES. Hahnemann se dio cuenta de que las medicinas diluidas como hemos explicado arriba, adquirían mayor potencia curativa si se las sacudía enérgicamente contra algo almohadillado. Así las medicinas que él preparó las sucusionó –es decir, las sacudió; sucusionar es el término científico para esta agitación- un cierto número de veces para potenciarlas. A este proceso se le llama dinamización y es otro de los nombres por los que se conoce a las distintas diluciones. Cuando un homeópata nos prescribe una medicina homeopática, escribe a su lado la dilución o dinamización a la que debe ser tomada, esto es por ejemplo, BELLADONA 9C. El número de sucusiones fue variando a lo largo de la experiencia médica de Hahnemann, pues en distintas ediciones de su Organon y en otros documentos empieza hablando de dos sucusiones hasta acabar en unas cien en cada dilución. Como anécdota, es conveniente recordar a JENICHEN, una de las personas a quien más “respetaba” Hahnemann, pese a ser el encargado de las cuadras y de los caballos del Doctor. Su estatura, corpulencia y sus puños de acero imprimían en los frasquitos de medicina homeopática tales golpes contra un ejemplar de la Biblia, encuadernado en piel, que a cada golpe temblaban las paredes de la casa. Hace tiempo ya, consulté con los laboratorios actuales para conocer cuál era el número de sucusiones que daban a sus diluciones y me sorprendió saber que el número era igual para cada una de las distintas escalas y que además superaba en número a las antes narradas. Los actuales laboratorios imprimen de 100 a 150 sucusiones a cada dilución homeopática. La única razón que dan es el de “criterios técnicos del laboratorio”.
En cuanto a las presentaciones, es generalmente aceptado –al menos en España- la venta de medicinas homeopáticas en gránulos (bolitas de unos 2mm de diámetro); glóbulos (bolitas de 0’5 a 1 mm de diámetro); gotas (en frascos de distintas cantidades, desde 15 cc hasta 60 cc); comprimidos (generalmente para las sales bioquímicas o de Schüssler) y trituraciones (o presentación en polvo). Generalmente se suelen usar de preferencia los gránulos en la consulta general, aunque también se usan los glóbulos en los casos de tubos monodosis. Suelen ser más fáciles de ajustar la dosis que las presentaciones líquidas. Hay algunos laboratorios que tiene presentaciones de ciertos productos en inhaladores o sprays, pero no es lo normal.

jueves, 2 de abril de 2009

Homeopatía y Cálculos Renales (Cólico nefrítico)

CÓLICOS NEFRÍTICOS

Las piedras (Litiasis) en el sistema urinario generalmente se forman en el riñón. No suelen producir síntomas a menos que haya una inflamación asociada o que se desplacen al uréter.

Las piedras en la vejiga eran algo común en el siglo XVIII y era posible ganarse la vida respetablemente como "rompedor de piedras".

Las piedras están formadas por los constituyentes normales de la orina y suelen producirse en las siguientes situaciones con mayor frecuencia:
- Climas cálidos donde la orina está más concentrada
- Altos niveles de Calcio (por el uso de corticoesteroides, exceso de consumo de vitamina D...)
- Excesiva ingesta de Calcio.
- Mal funcionamiento del sistema urinario.
- Elevados niveles en sangre de ácido úrico (por ejemplo, en gota, leucemia...)

Las piedras en el riñón presentan tres posibles situaciones:
1.- Pueden ser asintomáticas. No producirán síntomas si no hay inflamación o se mueven.
2.- El paciente puede ir excretando pequeñas cantidades de arenillas que le causarán alguna molestia por un periodo muy breve de tiempo.
3.- Puede haber síntomas más severos de un cólico renal, que no es más que espasmos en el uréter cuando la piedra va pasando a través del sistema urinario. El dolor empieza en el costado del riñón afectado e irradia hacia alrededor y hacia abajo. Puede sentirse dolor incluso desde el muslo a la rodilla. El dolor va y viene durante varias horas al día.

Síntomas asociados son la inquietud y falta de descanso, vómitos, sudor y palidez. La piedra puede ser lo suficientemente pequeña como para que pase a la orina, lo que puede producir disuria.

(En medicina, específicamente en urología, la disuria se define como la micción difícil, dolorosa e incompleta de la orina. Es el síntoma más molesto del síndrome miccional, descrito por el paciente como "escozor" o dolor al orinar. Unos lo describen al inicio de la micción y otros al final (disuria terminal). La disuria es un síntoma típico de infección urinaria baja (cistitis y uretritis) y a veces se acompaña de escalofríos y fiebre. En los varones puede ser producido también por hipertrofia benigna de próstata o cáncer de próstata. –Extraído de WIKIPEDIA http://es.wikipedia.org/wiki/Disuria)

La presencia de sangre en la orina es frecuente aunque sólo puede ser verificado por análisis clínicos de orina.


Hay otros pacientes que pueden tener piedras de un tamaño tan grande que no puedan pasar al uréter. Estos casos están asociados con infecciones crónicas del tracto urinario como las pielonefritis. Las piedras actúan como un foco para organismos patógenos y estos mismos actúan creando un buen ambiente para el crecimiento de los mismos y el mantenimiento y formación de las piedras. Puede haber asociada también una infección y esto producirá síntomas como fiebre, escalofríos, disuria, y orina turbia y olorosa.

Para la búsqueda de las piedras en el riñón, se suele utilizar el análisis de orina, que mostrará sangre, proteínas y señales de pus. La citoscospia se puede llevar a cabo para permitir la cateterización del uréter afectado y poder extraer la piedra bloqueada. Los Rayos X muestran un 90 por ciento de las piedras cuando éstas contienen calcio. Un pielograma intravenoso detectará cualquier bloqueo del flujo de la orina.

TRATAMIENTO
Se aconseja al paciente con cólicos nefríticos la ingestión de grandes cantidades de líquido -del orden de tres litros de líquido diarios-. Se le recomienda no tomar alimentos ricos en calcio en el caso de elevados niveles de calcio. Cualquier infección suele ser tratada con antibióticos.

El tratamiento quirúrgico suele emplearse en aquellos casos donde las piedras son demasiado grandes para ser expulsadas y además hay infecciones crónicas. En algunos casos la piedra pasa al uréter pero no acaba de llegar a la vejiga por su tamaño. Esta situación puede llevar a una obstrucción urinaria en el uréter afectado y por ello poner en peligro el riñón.

Las piedras pueden ser extraídas usando un citoscopio, a través de una incisión en el riñón o por rotura usando ultrasonidos. Esto último es lo mejor, dado su carácter no invasivo.

TRATAMIENTO DIETÉTICO
1.- Si las piedras provienen de un exceso de ácido úrico, entonces es conveniente eliminar todos aquellos alimentos que lo contengan en grandes cantidades: carnes jóvenes, carnes adobadas, aves, crustáceos, guisantes, judías blancas, café y chocolate.
2.- Si las piedras provienen de un exceso de oxalatos, entonces prohibir las espinacas, la acedera, los espárragos y el chocolate.
3.- Si las piedras provienen de un exceso de fosfatos, entonces recomendar un régimen alimenticio rico en cereales y carnes.

TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO
Por medio de la homeopatía podemos actuar sobre la predisposición del paciente (Terreno o diátesis) con remedios homeopáticos como CALCAREA CARBONICA, LYCOPODIUM y BERBERIS.
También son posibles remedios como SEPIA, SARSAPARILLA, NUX VOMICA, SULPHUR y NATRUM SULPHURICUM y THUYA (estos últimos con menor frecuencia).
En los casos de litiasis fosfática, usamos PHOSPHORICUM ACIDUM, CALCAREA PHOSPHORICA y SILICEA.

CARACTERÍSTICAS DE LOS REMEDIOS
- CALCAREA CABONICA: en cualquier caso. Suele ayudar a expulsar la piedra y actúa sobre el terreno favoreciendo que no se vuelvan a producir.Se usa corrientemente en el tratamiento de los cólicos nefríticos.
- LYCOPODIUM: La formación de cálculos hace este medicamento indispensable. No importa en qué lado, aunque la presencia de barros o arenillas de color rojo en la orina apuntan hacia este remedio.
- BERBERIS VULGARIS: Predominancia del costado izquierdo; orina variable en cantidad y concentración; dolores lumbares a lo largo de la espalda y de la pelvis.
- PAREIRA BRAVA: se suele usar en el tratamiento de los espasmos dolorosos junto con Calcarea Carbónica.

REPERTORIO
Para un buen análisis sintomático y para la selección adecuada del remedio es necesario tener en cuenta otros síntomas como puede ser el color o la calidad de los sedimentos urinarios, además de sintomas referidos al dolor u otras molestias de tipo digestivo o referido.

Se puede consultar el Repertorio sintomático de Kent relativo a los cálculos renales en la siguiente dirección
(en inglés) http://www.homeoint.org/hidb/kent/0688.htm#sediment8