Aviso para las consultas

Este blog tiene habilitada la moderación de los comentarios, por eso, todas las consultas que nos envían, aparecen publicadas al final de la semana, porque es el domingo cuando contestamos a sus preguntas. Gracias por su generosa paciencia.



martes, 23 de septiembre de 2008

Acercamiento homeopático a casos pediátricos

Tal y como yo lo vengo haciendo cuando tengo una consulta de tipo pediátrico, lo más importante será toda la información que la madre (o la persona que más tiempo esté junto al niño) nos proporcione. También es cierto que muchas veces estas personas responsables no son tan observadoras como los homeópatas desearíamos e incluso necesitaríamos. Sin embargo, estos datos junto con los de la observación directa del niño serán la base sobre la que cimentaremos nuestra prescripción.

Yo siempre -y debido principalmente a mi mala cabeza y peor memoria- utilizo un cuestionario. En este caso utilizo el modelo "Cuestionario homeopático para niños" que aparece en esta página en la Sección de "Cuestionarios". Si os fijáis, el "Cuestionario homeopático para niños" es bastante más breve que el "Cuestionario Homeopático General". Esto es así porque los niños suelen estar afectados por enfermedades agudas más que por problemas de orden crónico. También es cierto que muchas de las preguntas del Cuestionario Homeopático General tienen que ver con estados en los que el sujeto puede y debe expresarse con claridad, o al menos reflexionar sobre ellas. En el caso de un paciente infantil, la situación es más complicada, ya que difícilmente podrá responder adecuadamente a las preguntas y con la profundidad requerida. Por eso, el cuestionario para niños es más breve, más simple y , es posible extraer detalles suficientes para la prescripción con pocas observaciones.

Por todo ello, al utilizar el cuestionario para niños, mis preguntas suelo hacérselas a la madre o a la persona responsable. Esto no impide que intente verificar mediante la observación cada uno de los síntomas que se me proponen en el interrogatorio.Otras veces intento acceder al niño pidiéndole confirmación de lo que sobre él se dice. Estudiando sus respuestas podemos extraer valiosas informaciones.

Con respecto a forma de administrar los remedios homeopáticos, suelo usar con "preferencia" (ya casi "por costumbre") la forma líquida. Para ello, propongo a la persona responsable del niño que prepare un vaso con agua hasta la mitad; que disuelva en el agua un gránulo del remedio homeopático prescrito y que lo mueva bien con una cucharita. El contenido del vaso podrá usarlo a lo largo de 24 horas. Mas allá de este tiempo, deberá volver a prepararlo.Del contenido del vaso deberá darle al niño una cucharadita de café y dejar que el niño la chupe, no obligándole a tragarla rápidamente.

En cuanto a la repetición de las dosis, todo está en función de la dolencia y de la gravedad. Por mi formación no médica debo decir que no llegan a la consulta casos urgentes, ni mucho menos casos de extrema gravedad, lo cual hace que la casuística a la que me enfrento sea siempre de carácter moderado. Esto hace que la repetición de la medicina oscile entre una y cuatro veces al día. Como siempre se ha de recordar a la persona responsable, a medida que se produce una mejoría, lo adecuado es ir retirando las repeticiones, dejando así que la dosis actúe hasta el final de su poder y evitando de este modo que se produzca algún tipo de agravación medicinal. También es éste el motivo de darlo en forma diluida: de este modo evitamos que la cantidad de medicina ingerida (aun siendo infinitesimal) pueda producir una agravación medicamentosa.

Finalmente, está el problema de las potencias utilizadas con los niños. Hay dos tendencias: una, la de tratar a los niños como mayores y darles altas potencias (30 CH y 200CH); otra, la de dar únicamente bajas potencias pues en la mayor parte de las enfermedades generales del niño, no hay siempre contenidos emocionales o mentales que haya que modificar (desde la 6CH hasta la 15CH).

Por mi parte, basado en mi experiencia, suelo utilizar de preferencia la 9CH y la 15CH. Producen siempre el efecto justo y, en caso de error en la prescripción, en unas horas desaparece la agravación. También suelo recordarme aquella frase que repiten incansablemente los padres de la homeopatía: "si la medicina está bien elegida, cualquier potencia hará el efecto deseado".

2 comentarios:

  1. excelente , publicacion. enriquecedora desde todo punto de vista. una vision integral del ser, una respuesta a muchas inquietudes , un aporte humano , universal para todos.

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  2. Hola, Previsalud!!

    Muchas gracias por sus amables y generosas palabras.

    Saludos cordiales desde España

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