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lunes, 16 de febrero de 2009

Nutrición y Dietética en la Consulta de Homeopatía (3)

6. LA DIETA EN LA CONSULTA HOMEOPÁTICA

6.1.- Enfoque general de los problemas dietéticos
Desde la perspectiva de la Dietética, los problemas deben ser enfocados desde dos puntos de vista: el de la prevención y el de la curación. El primero se basa en todos los estudios científicos donde se comprueban los alimentos, cantidades, componentes necesarios para una vida lo más saludable posible y se emiten informes sobre cantidades diarias recomendadas según edad, estado, sexo…

El segundo se basa en la corrección de hábitos alimenticios una vez que nos encontramos en un estado patológico.

La difusión, aclaración, enseñanza y publicidad de cuantos estudios alimenticios y dietéticos se produzcan es algo que revertirá en una mejor salud de la sociedad, sin importar si favorece o no directamente a tal o cual terapéutica, se llame como se llame o tenga la aceptación que tenga.

El hecho de curar por medio de la dieta es algo que todo el mundo, desde investigadores hasta economistas pasando, claro está, por los pacientes mismos, sueña. Pero la realidad y eso se ha visto a lo largo de las diferentes asignaturas que de ello se han ocupado y también está demostrado en mi práctica, eso, digo, es lo más difícil de cambiar en un paciente, ya que los trastornos dietéticos no provienen como las enfermedades agudas de un brote más o menos causal, sino que provienen de toda una costumbre nefasta en la dieta y en la alimentación, mal aprendida por los niños pero favorecida, qué duda cabe, por los caprichos y mala educación de los mayores.

Hay algo que es evidente, la medicina tiende a curarse en salud, es decir, a prohibir ciertos alimentos por el simple hecho de que pueden ayudar a corregir un trastorno, sin darse cuenta de que muchas veces hay alimentos que no son tan importantes prohibir, siempre y cuando se pueda enderezar la situación patológica por otros mecanismos. Es decir, por mi experiencia, entiendo que muchas veces da mejor resultado el hecho de restringir algunos alimentos negativos para el paciente pero dejarle algunos otros, que sin agravar demasiado, le animen a continuar con la dieta para poder finalmente corregir su patología.

Por eso, los dietistas creo que deben ser, como todos los terapeutas, muy buenos psicólogos para poder captar y descubrir los puntos débiles dietéticos y psicológicos de una persona, ya que muchas veces los pacientes llegan a patologías alimentarias debido a debilidades psicológicas y a carencias emocionales que vuelcan en dietas caprichosas y en alimentaciones impensables e incorrectas.

6.2.- Enfoque homeopático de los problemas dietéticos
La Homeopatía nunca enfoca las patologías o los desequilibrios como problemas aislados, por eso siempre intenta que, además de dar la medicación adecuada y practicar la higiene necesaria, el paciente asuma correctamente su necesaria participación activa en el proceso curativo por medio de incorporaciones, retiradas o sustituciones de alimentos.

El hecho de tener que complementar por medio de complementos nutricionales, minerales o fitominerales es pocas veces deseado por el homeópata que preferirá siempre el máximo de naturalidad en la prescripción, evitando prescribir suplementos cuando dichos elementos o carencias pueden ser conseguidos de un modo más natural a través de los medicamentos.
Por otra parte, como antes también he dicho, el hecho de encontrarnos en medio del arroyo, entre la alopatía y la naturopatía nos permite ver y participar de aquello que nos parece más bueno en cada una de las terapéuticas. De la alopatía nos interesan tremendamente los análisis y los medios analíticos y diagnósticos, como digo, no porque la diagnosis nos ayude a tratar la patología, sino porque también nos ayuda el hecho de que exista toda una literatura experiencial o clínica basada en la homeopatía que ayuda enormemente en el tratamiento y progreso de los casos. De la Naturopatía hay algo que casi siempre es utilizado y es el drenaje de los órganos y la desintoxicación.

Esto se suele prescribir como primera etapa en la curación siempre que aparecen molestias de tipo digestivo o dermatológico. Además ayuda a recuperar el tono intestinal, a descargar el hígado y la vesícula de sus funciones, drenar de líquidos el organismo y favorecer la desintoxicación celular. De este modo, tras superar esta primera etapa, se puede retomar el caso, comprobando en un 99’99% de los casos cómo una buena cantidad de síntomas se aclaran, desaparecen o son más marcados, indicándonos la importancia de los mismos a la hora de prescribir.

6.3.- Dietas y modelos dietéticos: la dieta de la Zona
Revisando detenidamente los libros sobre dicha dieta, he comprobado que uno de los grandes inconvenientes (especialmente a nivel científico) es que su proporciones en el reparto de ingesta de Principios Inmediatos no se corresponde con las proporciones aconsejadas por la FAO/OMS, lo que hace que este tipo de dieta de la Zona sea una dieta hiperprotéica desde el punto de vista dietético y normativo[1]. Por otra parte, está claro que su punto de partida es el control de la insulina, hecho éste que pasa por rebajar drásticamente la ingesta de hidratos de carbono para sustituirlas por proteínas, más rápidas en su utilización, aunque generantes de mayores residuos y toxicidad metabólica.

Según esta dieta, el reparto de principios inmediatos sería de 40% Hidratos de Carbono; 30% de Proteínas y 30% de Lípidos. Estas cifras contrastan con el 55% de Hidratos de Carbono, 15% de Proteínas y 30% de Lípidos que recomienda la FAO/OMS en sus estudios y publicaciones.

Por mi parte, una de las cosas que me llamó profundamente la atención cuando entré en contacto con la Dieta de la Zona, fue la gran facilidad para organizar menús, dietas y, desde el punto de vista homeopático, por la gran facilidad para suprimir alimentos concretos o sustituirlos por otros, situación ésta de gran interés para la homeopatía.

Como resumen rápido de las ventajas del modelo de la Zona, diré que se utilizan las mismas tablas para averiguar la cantidad de masa corporal magra del paciente.

Por otra parte, en función de esa masa corporal y del factor de actividad, menos preciso que los que utilizamos pero en definitiva, más o menos similar al que se utiliza en la sanidad catalana.
Finalmente, sobre esa cantidad de nutrientes necesaria para la vitalidad del paciente se le asignan unas cantidades de principios inmediatos diferenciados para hidratos de carbono, proteínas y grasas, que el autor llama bloques y que se correspondería con el método de las raciones alimenticias.

La gran facilidad con la que cuenta la dieta de la Zona son el gran conjunto de tablas y, sobre todo, que se puede restringir o suprimir cualquier alimento sin alterar esencialmente ni complicar la generación de menús o la puesta en práctica de la dieta.

El concepto básico en la dieta de la Zona es el “bloque”. Bloque sería una unidad de principios inmediatos, esto es, proteínas, lípidos e hidratos de Carbono.

Mientras que la proporción en general sería de 55% para Hidratos de Carbono, 15% para Proteínas y 30% para Lípidos; la dieta de la Zona organiza la alimentación en diferentes proporciones, siendo éstas de 40% Hidratos de Carbono, 30% Proteínas y 30% Grasas.

Los pasos que se dan a la hora de calcular las cantidades de principios inmediatos correspondientes al paciente son los siguientes:

En primer lugar, se toman las medidas correspondientes, siendo éstas diferentes entre hombres y mujeres.

Para las mujeres, se tomará la medida de las caderas, de la cintura a la altura del ombligo y la estatura. Con dichas medidas se acude a las tablas y se anotan las constantes que aparecen allí reflejadas. Se suman las constantes A y B y luego se resta la constante C, redondeándose el número hacia el entero más cercano. Ésta será la cifra del porcentaje de grasa corporal.

Para los hombres, se mide la cintura a la altura del ombligo y la muñeca por encima de la articulación. Se resta la medida de la cintura de la de la muñeca y se acude a las tablas correspondientes. Se busca el resultado en la fila superior y se hace coincidir con el peso que aparece en la columna de la izquierda. Este será el porcentaje de grasa corporal.

En segundo lugar, una vez hallada dicha cifra de porcentaje de grasa corporal, se multiplicará por el peso corporal, con lo que tendremos la cantidad de grasa corporal. Al peso total le restamos la grasa corporal y obtendremos la masa corporal magra.

En tercer lugar, habrá que hallar el número de bloques de proteínas necesarios para ese peso y para la actividad. Por eso, se multiplica la masa corporal magra por el factor de actividad. El resultado serán los gramos de proteína diaria necesaria para el organismo. Esos gramos los dividimos por 7 (que es el peso en gramos de proteína por bloques en la versión original de la Dieta de la ZONA) y tendremos el número de bloques que nos corresponden diariamente. Este número de bloques se corresponde con el mismo número de bloques de Hidratos de Carbono y de Lípidos o grasas.

Dicho número de bloques es conveniente distribuirlo a lo largo de toda la jornada, siendo recomendable hacerlo en cinco comidas, tres principales y dos intermedias o de mantenimiento para que no haya bajada de azúcar y el organismo nos demande una comida que no necesitamos.

Finalmente, simplemente habrá que elegir los alimentos que deseamos de las tablas correspondientes, ajustando éstos a las cantidades que aparecen como correspondientes a un bloque. Esto nos dará una gran libertad de elección de alimentos, sin que haya más prohibición –en principio- que la de nuestra apetencia y las cantidades limitadas.


6.3.1.- Ejemplos de aplicación
6.3.1.1.- Caso 1
Paciente: A.P. P.
Sexo: Mujer
Edad: 33
Altura: 161
Peso: 87
Cadera: 121
Abdomen: 101
Acude por: hiperactividad y falta de concentración. Exceso de sudor en cabeza y cara, sin olor.
Analítica:
Triglicéridos 235
Colesterol 213
HDL colesterol 38
LDL colesterol 128
Ácido úrico: 5,20


6.3.1.1.1.- Análisis del Caso 1
Calculando el IMC (Índice de Masa Corporal) de esta paciente encontramos que IMC= 87 / 1612 con un resultado de 33,56, lo que sitúa a nuestra paciente en Obesidad tipo I (según la clasificación de la SEEDO).

Al tener este grado de obesidad y al no controlar la ingesta por su actividad laboral y por su nerviosismo, tiene también un descontrol en sus análisis, lo que la lleva a tener cifras altas de Colesterol y Triglicéridos. Por todo ello, se le aconseja seguir unas pautas dietéticas que la ayuden a perder peso y a equilibrar su alimentación. Utilizamos la Dieta de la Zona adaptada a las cantidades recomendadas de la OMS.

Calculamos el porcentaje de grasa corporal acudiendo a la Tabla correspondiente (Anexo 1) y obtenemos PGC= (58.14 + 28.27) – 38.63 un resultado de 47.78 que redondeando nos da un porcentaje del 48% de grasa corporal.
Si multiplicamos este porcentaje por el peso, obtendremos el peso de la grasa Total corporal. En nuestro caso (48 * 87) / 100= 41.76 Kg.
Al peso total le restamos la grasa total corporal y obtendremos la Masa corporal magra total, en este caso 87 – 41.76 = 45,24 Kg
Seguidamente multiplicaremos ese peso por el factor de actividad, que en el caso de esta paciente es de 1,54 ya que dedica una hora y media de su tiempo libre a bailar sevillanas. Por lo tanto, 45,24 * 1,54 = 69,66 que serán los gramos de proteínas que necesita el organismo para su gasto energético diario.

Estos gramos de proteínas diarias los dividimos por 7 gr. (que serían los gramos constituyentes de cada bloque en su versión original) y nos dará un resultado de 10 bloques de proteínas.
Esta cantidad se sitúa por debajo de la cantidad necesaria recomendada que es un mínimo de 11 bloques. Por ello, ajustaremos los bloques a 11 para confeccionar así su reparto por comidas.
Estos 11 bloques los dividiremos en tres comidas principales de 3 bloques cada uno, y dos comidas intermedias de 1 bloques cada una.

Así pues, la paciente deberá consumir en las comidas principales un total de 3 bloques de proteínas, 3 bloques de hidratos de Carbono y 3 bloques de Grasas.
Para ello, podrá elegir entre los alimentos que se le ofrecen en la tabla y multiplicar cada bloque por la cantidad correspondiente que allí figura.

En el caso de esta paciente, dado su problema con el Colesterol y con los Triglicéridos le recomendaríamos que restringiera el consumo de carnes grasas, grasas saturadas, azúcares y sacarosas, productos de bollería o pastelería, cereales procesados (prefiriéndose los cereales integrales), lácteos que no sean desnatados.

Se le recomendará que las grasas además de las que aporten los alimentos sean preferiblemente del consumo de aceite de oliva. Igualmente se le recomendará que aumente el consumo de fibra, por medio de la ingesta de frutas y verduras, y el consumo de pescado para favorecer la desaparición de los niveles alterados de Colesterol y Triglicéridos.

Por lo que respecta a su ansiedad y nerviosismo, decidimos prescribirle ARGENTUM NITRICUM pues cubre adecuadamente los síntomas que presenta la paciente.

6.3.1.2.1.- Caso 2
Paciente: C.L.
Sexo: mujer
Edad: 68 años
Altura: 155 cm
Peso: 83 Kg

Acude por: Dolor en la espalda (lumbares) e irradiación a la pierna izquierda.
Está en tratamiento por depresión. Diabetes insulinodependiente.

Cintura 120 cm
Cadera 100 cm

No presenta estudios analíticos actualizados.

6.3.1.2.2.- Análisis del Caso 2
La paciente tiene problemas de espalda y dolores lumbares, debidos especialmente a lo abultado de su abdomen, que hace que la columna lumbar sufra de excesiva lordosis. Por otra parte, el peso excesivo sobre sus piernas, dificulta la circulación y ha tenido problemas de ulceraciones que, unidas al problema de diabetes, hicieron en un tiempo anterior que fuera difícil conseguir cerrar dichas ulceraciones.

El problema de su diabetes proviene del embarazo de su primer hijo, hace ya un buen número de años. Ha ido controlando malamente sus niveles de azúcar hasta necesitar sus inyecciones de insulina, que en este momento la hacen depender excesivamente de su marido. Se sometió anteriormente a otras dietas por medio de las cuales llegó a perder 10 kilos, lo que la animó a continuar; sin embargo, circunstancias familiares y su problema de control de peso, hicieron que volviera a engordar, por lo que fue una circunstancia añadida para la aparición de una crisis depresiva.

Por nuestra parte, actuamos sobre la paciente por medio de técnicas osteopáticas para la corrección de los problemas articulares y musculares y le recomendamos una dieta suave que le fuera ayudando a perder peso y a controlar sus niveles de azúcar. No se le prescribió ninguna medicina homeopática por estar bajo tratamiento médico adecuado y no creyendo por el momento necesario ni reforzarlo con medicinas homeopáticas, ni mucho menos sustituirlo.
Se le recomendó una dieta basada en la dieta de la ZONA y se le sugirieron recomendaciones dietéticas para sus necesidades alimenticias.

Haciendo las operaciones necesarias y siguiendo los pasos arriba indicados, los resultados fueron los siguientes:
Porcentaje de Grasa corporal = (46.65+33.59) – 37.19 = 43.05%
Peso Total de Grasa Corporal = 43 * 83 = 35.69 Kg
Masa Corporal Magra = 83 – 35.63 = 47.31 Kg.
Cantidad de proteína necesaria = 47.31 * 1.10 = 52.041 g
Bloques de proteínas: 52.041 / 7 = 7.43 bloques.

Nos encontramos en el mismo caso que el caso 1, al necesitar menos bloques de proteínas de los recomendados, por lo tanto, preferimos recomendarle 11 bloques de proteínas, pues entendemos que la pérdida debería ser más lenta en el tiempo y más moderada, ayudando así a recuperar suavemente la auto-confianza y favoreciendo el tratamiento antidepresivo.

Se le recomiendan tres comidas de 3 bloques cada uno de Proteínas, de 3 bloques de Hidratos de Carbono y de tres bloques de Grasas; y dos comidas intermedias de 1 bloque de cada uno de los principios inmediatos.

Entre las recomendaciones dietéticas que le prescriben están:
Leche y yogur desnatados.
Pescado azul y blanco.
Pollo y pavo sin piel, conejo.
Clara de huevo.
Todas las legumbres son especialmente recomendables.
Patatas hervidas o al horno.
Todas las verduras (acelgas, espinacas,...) y hortalizas (tomate, lechuga,...) preferiblemente crudas.
No tomar frutas en almíbar, aguacates, uvas o plátanos.
Pan y cereales integrales.
Aceite de oliva.
No abusar de los frutos secos (mejor si se restringen totalmente)
Aumento del consumo de fibra, para facilitar la evacuación y para restringir la absorción.

6.4.- Los alimentos en Homeopatía
Como ya he dicho anteriormente, la Homeopatía entre todas sus pruebas de remedios y de sustancias para construir su Materia Médica siempre ha tenido en cuenta todo tipo de síntomas, sin más limitación que el que fuera repetida en los probadores y que significara algo similar o diferente a otros remedios. Así, por ejemplo, se vio claro el efecto del remedio llamado Natrum Muriaticum en los que lo probaron, pues en algunos casos se incrementó el deseo de sal en las comidas o alimentos y en otros casos se produjo justamente el efecto contrario, sintiendo el probador aversión por ella.

Así se fueron construyendo descripciones para los más de tres mil remedios homeopáticos que en la actualidad se conocen, en cada una de ellas se fue añadiendo el deseo o la aversión hacia un tipo de alimento. Sin embargo, casi siempre se utilizaron otros datos patológicos para seleccionar el similimum, pues se suponía que sería más fácil el hacerlo mejor si seleccionábamos el remedio por síntomas más manejables que los de los alimentos, sujetos en muchos casos al capricho o al avatar.

Curiosamente Hahnemann dejó escrito que era necesario el atender en mayor medida a aquellos síntomas que fueran peculiares, raros o curiosos y realmente, entre ellos, es seguro que los síntomas alimentarios están menos sujetos a nuestra racionalidad y son quizás el mejor exponente de lo que realmente sucede en el interior de nuestros organismos, aunque no sepamos ponerle nombre o darle una etiqueta.

6.4.1.- Los alimentos como síntomas
¿Cómo podríamos utilizar estos síntomas alimentarios como selectores de nuestro similimum?
Me gustaría transcribir un ejemplo del Dr. Shukla que puede ser de interés por su expresividad. “It took some form when I was under the possession of Tungsten and crystallized when I was under the influence of the Pavo-cristatus. Under the influence of Tungsten I started to like the Garlic. The bulb that gave me nausea was now an object of desire. Under Pavo I stopped eating tomatoes that I was so fond of! And while I narrating the experiences of the influence I kept saying I desire garlic in chutney and in food! And I now don’t want to see tomatoes!” [2]

“In health the vital force in me is ruling with “unbounded sway”. It’s free of all bindings, even in taste and food. […] What I mean to say is when I have desire for Garlic in me during the Tungsten proving, it is the tungsten that has a special relationship with the garlic and not me.” [3]

Si revisamos cualquier material médica homeopática, podemos ver fácilmente que entre los distintos apartados y ordenaciones de los síntomas, aparecen los correspondientes a deseos y aversiones. En ellos se especifican los síntomas que sobre este particular se produjeron en los que probaron los diferentes remedios.

Así, por ejemplo, podemos echar un vistazo al remedio ARSENICUM ALBUM.
Este remedio tiene como síntomas:
“Deseo de ácidos, cosas ácidas, brandy, café. Intensa sed, bebe poco y frecuente, desea agua helada o té caliente. Pérdida de apetito con sed y con náuseas. Bebe poco y frecuente, come pocas veces y mucho. Sed insaciable. No puede soportar la mirada, el olor o el pensamiento de la comida. Aversión a los dulces, mantequilla, grasas, carne. Deseo de leche o té caliente.”[4]
Podríamos continuar con cualquier otro y comprobar cómo todos los remedios experimentados nos ofrecen datos sobre deseos y aversiones.

Por otro lado, también tenemos en nuestros repertorios homeopáticos los mismos síntomas ordenados de modo diferente. Generalmente figuran dentro del apartado de Generalidades, aunque alguno como el Repertorio de Robin Murphy tiene un apartado especial ordenado alfabéticamente de todo lo relativo a comidas.

Así, por ejemplo, si buscamos el alimento “Repollo”, encontraremos los siguientes apartados y remedios:

REPOLLO (Cabbage)
Agravación: ars., BRY.,calc., carb.v., CHIN., cupr., erig., hell., kali-c., LYC., mag-c., nat-m., nat-s., PETR., phos., podo., puls., rob., sep., sil., sulph., verat.
Molestias por: lyc., petr.
Aversión a: bry., carb-v., cocc., kali-c., LYC., petr.
Deseo de: acon., acon-l., alud., CIC., con.

Por otra parte, también tenemos que destacar que en nuestras Materias Médicas aparecen comparaciones entre remedios usados para síntomas similares y las relaciones entre ellos (antídotos, remedios que siguen bien a éste o remedios que son seguidos bien por, y también los remedios complementarios).
Esto es importante porque en algunos casos hay productos que sirven como antídoto de ciertos remedios homeopáticos.

Si miramos nuevamente en la Materia médica homeopática el epígrafe final de ARSENICUM ALBUM, veremos que la leche, la albúmina, la mostaza, el aceite de castor actúan como antídotos en caso de intoxicación por arsénico en dosis venenosas. [5]

Otro remedio como NUX VOMICA es antidotado por el vino y el café.[6]

Con toda esta información disponible a nuestra terapéutica, debemos preguntarnos cómo podremos hacer para poder utilizarla en toda su potencia y, junto con los conocimientos de dietética y nutrición, poder mejorar y favorecer la recuperación de nuestros pacientes.
Hahnemann escribe lo siguiente en su Organon [7]acerca de los regímenes alimenticios:

§ 261 .- El régimen más apropiado durante la adminis­tración del medicamento en las enfermedades, cró­nicas, consiste en la remoción de todos los obstácu­los para el restablecimiento de la salud, y poniendo al enfermo, si fuese necesario, en condiciones opues­tas: distracción moral e intelectual inocentes, ejercicio activo al aire libre en casi todas las estaciones (caminar todos los días y ejecutar trabajos manua­les ligeros), alimentos y bebidas, etc., apropiados, nutritivos y que no posean acción medicinal.

§ 262.- Por el contrario, en las enfermedades agudas, ex­cepto en los casos de enajenación mental, el sentido interno sutil e infalible de la facultad conservadora de la vida lo determina tan clara y exactamente, que el médico sólo tiene que aconsejar a los amigos y asistentes que no pongan obstáculos a la voz de la naturaleza rehusando al paciente algo que desee con urgencia en relación con los alimentos, o tratando de persuadirle a que tome algo que pueda dañarle.

§ 263.- El deseo, en relación con los alimentos y bebidas, de un paciente afectado de una enfermedad aguda, es con seguridad y principalmente por sustancias que proporcionan un alivio paliativo y que sin em­bargo no poseen hablando rigurosamente, un carác­ter medicinal, sino que vienen a satisfacer una espe­cie de. necesidad. Los débiles obstáculos que la sa­tisfacción de este deseo, dentro de límites modera­dos, podrían oponer a la extinción radical de la en­fermedad (Nota 141) estarán ampliamente contrapesados y dominados por el poder del remedio homeopático, conveniente, por la libertad en que queda la fuerza vital y por la calma que sigue a la posesión de un objeto ardientemente deseado. La temperatura de la habitación y el abrigo debe igualmente regularse en las enfermedades agudas según los deseos del en­fermo. Se cuidará de evitar todo lo que pudiera afectar vivamente su parte intelectual o moral.

Nota 141.- Sin embargo, esto es raro. Así, por ej., en las en­fermedades francamente inflamatorias, en que acónito es tan indispensable y cuya acción sería destruida por ingestión de ácidos vegetales, el enfermo casi siempre desea tomar únicamente agua pura.

En sus Lesser Writings [8], Hahnemann dice:
"Methinks, however that medical men when thus. complaining, do not draw a sufficient distinction between I the errors of diet which produced and kept up the patient disease 2nd their ordinary indifferent diet and 3rd the new dietetic regulations laid down by the physician.
1st: If with respect to the first of these (the corrections c the errors of diet) the physician thinks that he does not posses sufficient authority with his patient, who will not pay strict attention to rules, rather let him dismiss such fickle minded persons; better no patients at all than such! (Changes must be made in cases in which the free will of man is involved!)
Examples: In a confirmed drunkard with indurations the liver it is important that the debauchee pays attention t the orders and daily diminish his allowance of the poisonous liquor! If he cannot withstand temptation then let him go hi way.
A patient must scrupulously abstain from eating pork during a quartan fever; and sour wine if they are suffering from wasting diseases of youth brought on by venerea disease; avoid potatoes if they are asthmatic or leucophlegmatic; and avoid sedentary occupations if they an gouty!
In case of a woman affected by a nervous disorder it is necessary to gradually diminish the quantity of coffee taken (for sudden suppression is always dangerous).
2nd: Is the ordinary diet of such an objectionable nature that we are compelled to in every disease to prescribe a new one? A universal diet like the universal medicine is an idle dream! The artificial diet prescribed by the physician is frequently much more objectionable than the accustomed diet of the patient; or at least, he frequently does wrong in rejecting the latter at all at once! The physician will also not deprive the patient of anything which long habit had rendered innocuous or perhaps indispensable!
3rd: There fore, it is far less frequently necessary than most physicians think, to make a material alteration in the diet of patients suffering from chronic complaints, at least in ordinary cases; in acute diseases the awakened instinct of the patient is often considerably wiser than the physician who does not consult nature in his prescriptions. In diseases not produced by or maintained by errors in diet, we must not make any change! If at all a lot is done only by asking for moderation in all things, rather than forbidding altogether particular articles of diet that the patient is so habituated to. Thus if our treatment fail, we know that we have done no harm by an artificial system of diet. We know it is owing to the medicine used that the case grew worse, or, at least did not improve.
Hippocrates himself says “Medicine and the vis naturae produce much more considerable and profound changes in diseases than any small irregularity in diet”.

En un estado de salud, el hombre come lo que es correcto, encuentra que es correcto, asimila lo que es correcto y elimina lo que no lo es.

En la enfermedad, hay modalidades en la comida que representan el desequilibrio y éstas ayudan en el mantenimiento o crecimiento del desequilibrio.

Se puede pues deducir que aquello que uno desea en una enfermedad aguda es bien paliativo o bien cubre un deseo. Mientras que en el caso de una enfermedad crónica este deseo o necesidad mantiene el desequilibrio, cuando sería necesario lo contrario. Porque hay una modalidad por comida que no es nutritiva y contraría a la salud, ayudando a sostener y aumentar el desequilibrio.

En enfermedades crónicas el deseo individual por cosas que nutren su desequilibrio y muestra una aversión o agravación por o de comidas que habrían actuado como potentes medicinas. Todas las acciones en forma de modalidades alimentarias están dirigidas al mantenimiento del desequilibrio.

Por ejemplo, unos remedios como LACHESIS:
Deseo de alcohol
Antídoto: alcohol
Causa: alcohol

O un remedio como MEZEREUM:
Aversión: Leche
Mejor por: leche
Antídoto: leche

Podemos mirar un remedio y sus modalidades alimentarias con modalidades de combinación en sus puros efectos.
Agravación por fresas: Oxalic Acid (crónico)[9]
Aversión a las fresas: Oxalic Acid (crónico)
Deseo de fresas: Oxalic Acid (agudo)
Es bien conocido que las bayas, especialmente las fresas y arándanos son ricos en ácido oxálico. ¿Es que tiene afinidad el ácido oxálico por el ácido oxálico?
El estado Oxalic acid con la modalidad de las fresas está demandando el ácido oxálico presente en ellas. El deseo por el mismo actuaría como acción medicamentosa paliativa. A a luz de lo escrito por Hahnemann significaría que el deseo en enfermedades agudas nos dirigiría hacia Oxalic Acid como remedio.
Y la aversión es el rechazo a Oxalic Acid, puesto que incrementa el desequilibrio visto en las enfermedades crónicas. La agravación como comida es también un modo de rechazar la potente pero cruda medicina, la lucha de una parte del organismo a mantener el desequilibrio pero indicando su necesidad en forma homeopatizada.

6.5.- Resumiendo: El Similimum dietético
Verdaderamente es un poco exagerado hablar del similimum dietético, ya que establecemos como punto de partida el hecho de considerar la comida como una medicina, y al calificarla de similimum, la consideraríamos casi una medicina homeopática.

Creo que debemos poner las cosas en su justa medida y dejar sentado un protocolo de trabajo con la comida como inigualable refuerzo a la terapéutica homeopática.

Ante cualquier paciente que acuda a nuestra consulta, partiremos del interrogatorio o cuestionario. En él veremos sus síntomas y abordaremos con el mismo rigor que cualquier otro apartado, el de los deseos, aversiones y alimentos. Si encontramos que en el caso del paciente aparece como fuente de síntomas dicha información, entonces deberemos tenerla muy en cuenta a la hora de valorar el caso y seleccionar el similimum (remedio) homeopático.

Habrá que valorar en primer lugar de qué se queja el paciente como malestar principal y buscar si dicha afección es de carácter agudo (y por ello de desarrollo rápido pero de origen muy cercano), en cuyo caso, deberemos tomar las aversiones y los deseos como indicadores del remedio que, siendo igual o conteniendo la sustancia medicamentosa, cubra los síntomas en mayor grado y amplitud. En este caso, no deberemos prohibir ni restringir dicho alimento ya que actúa como medicina y ayudará a la recuperación del paciente. Sin embargo, sí que deberemos prohibir aquellas otras sustancias o alimentos que, aunque no sean deseos o aversiones del paciente, pueden antidotar o debilitar el efecto de dicha medicina.

En el caso de que la queja del paciente venga de lejos en el tiempo o que obedezca a un desarrollo de alguna otra afección de tipo agudo, pero que haya degenerado o mutado en el tiempo mostrando otros aspectos, deficiencias o síntomas, entonces aprovecharemos los deseos y aversiones del paciente como indicadores de qué alimentos pueden estar afectando y manteniendo dicho desequilibrio. Es decir, en este caso, el alimento actuaría como sustancia que proporciona cobijo –aun sin quererlo el paciente- al desarrollo y progreso de la afección. En este caso, al seleccionar el remedio deberemos tener en cuenta el alimento como causativo, y seleccionar aquel que sea antagónico del mismo. Al mismo tiempo, deberemos restringir o prohibir dicho alimento, sustituyéndolo por otro u otros que amplíen y refuercen el efecto del remedio, apoyándonos en la Materia Médica homeopática.

Finalmente, es importante tener en cuenta y no olvidar las siguientes posibilidades durante el tratamiento:

1.- Durante la agravación homeopática.
Siempre es posible que durante el tratamiento se produzca un agravamiento de la sintomatología del paciente. Esto es algo que todo homeópata espera con interés y que a la vez teme por la incomodidad y molestia que le supone al enfermo. En este caso –en de la agravación tras la toma del medicamento homeopático- si hubiera una agravación, entonces sería interesante sugerir al paciente que tome ciertos alimentos que mejoren y prohibir otros que empeoren su estado, salvo que ya el paciente por su propia intuición haya llegado a dicho descubrimiento.

2.- Durante el curso normal del tratamiento
Se le puede prohibir algún del que se conozca su capacidad de empeoramiento de la medicina, excepto que dicho alimento forme parte de su dieta normal, el paciente esté habituado a él y se haya visto que no produce ningún empeoramiento o síntoma adverso significativo.

3.- Antídotos
Hay en la Materia Médica ciertos alimentos que trabajan como antídotos. Estos deberían ser prohibidos mientras se tome la medicina con el fin de evitar la antidotación de la misma.

4.- Causas
Conocemos que hay ciertos factores causativos, como la comida en ciertas constituciones, que deberían ser prohibidas durante el curso del tratamiento para evitar alguna exacerbación o agudización, e incluso mantenerlo durante un tiempo más hasta que se haya recuperado ampliamente la salud.

[1] Vid. Las obras del Dr. Sears que sobre la Dieta de la Zona figuran en la Bibliografía.
[2] Vid. Shukla, C. Food Similla. The individualizad Diet. New Delhi, Indian Books & Periodical Publishers, 2006. pag. XI
[3] Vid. Idem, pag XV
[4] Murphy, Robin. Lotus Materia Medica, 2ª Ed. New Delhi, B.Jain Publishers, 1998. Pag. 179
[5] Vid. Murphy, Robin, pag. 182
[6] Shukla, C. Food Similia. Pag 199
[7] Hahnemann, S. Organon del arte de curar. México, Porrua, 2004
[8] Hahnemann, S. Lesser Writings. New Delhi, B,Jain Publishers, 2000
[9] Este ejemplo ha sido extraído del Shukla, C. Food Similla.

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