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lunes, 7 de diciembre de 2009

Homeopatía y Flores de Bach (y 2)

Retomando el tema de la entrada anterior, me gustaría profundizar un poco más en la potencialidad e indicaciones de las Flores de Bach y, desde ahí, buscar sus relaciones con la Homeopatía, con la que comparte funcionalidades, aunque la separan grandes diferencias.

Las Flores de Bach han sido utilizadas, ya desde las investigaciones del Dr. Bach, como remedios curativos de enfermedades. Es decir, unos de sus fines es curar la enfermedad, tanto de las personas como de los animales (e incluso de las plantas). Para ello, se parte de la base de que la enfermedad fisiológica siempre tiene sus raíces en desequilibrios psicológicos, a los que también podríamos llamarlos emocionales. Esto que ahora suena como natural y todo el mundo lo ha venido oyendo desde hace un buen número de años, sin embargo, en la época de Bach era algo que no tenía cabida dentro del sistema de salud médico y mucho menos estaba extendido.

Ya en el campo homeopático, Samuel Hahnemann había descubierto a lo largo de sus investigaciones la potencialidad de los síntomas psicológicos o mentales a la hora de que una enfermedad se desarrollara o de curar una enfermedad. Fue el Dr. Kent quien dio impulso a esta faceta y a este método de análisis de los casos, poniendo en grado máximo aquellos síntomas que tenían que ver con la esfera de lo mental, lo psicológico o lo emocional. Gracias a su influencia se fueron desarrollando repertorios y materias médicas homeopáticos donde los síntomas mentales ocupaban un lugar destacado y, lo que es más, reunían más páginas que cualquier otro apartado de orden fisiológico. Y esto se ha mantenido así hasta la fecha, pues todos los que hemos estudiado homeopatía hemos sido enseñados a valorar toda la sintomatología dando predominancia a los síntomas mentales sobre cualquier otro síntomas fisiológico.

Hay otro uso de las Flores de Bach que se ve claramente expresado y estudiado a lo largo de las páginas del libro Edward Bach en Marlow Bucks, que en la entrada anterior mencioné y que ha sido co-escrito por Lluis Juan Bautista, Luis Jiménez y Eduardo Grecco. El Dr. Bach fue descubriendo y diseñando un sistema de esencias florales que ayudaran a las personas a superar sus desequilibrios emocionales (y de ahí sus dolencias y enfermedades), pero también intentaba que dichas esencias florales ayudaran a las personas a progresar en su evolución, a perfeccionarse y a desarrollar sus potencialidades para, de ese modo, poder llevar a cabo su misión vital: servir y hacerlo felizmente y a la vez, servir y hacer felices a los demás. Es decir, la enfermedad sería el resultado de nuestra obstinación en andar por el camino equivocado, desatendiendo la llamada de nuestra conciencia e intuición para expandir nuestras posibilidades como personas. De ese desequilibrio surgiría la enfermedad como llamada de atención y como punto que favorece la ruptura con patrones equivocados. Además de esto, haya o no enfermedad, las esencias florales del Dr. Bach tienen la capacidad de ayudarnos, de estimularnos, de abrirnos los ojos y de darnos fuerzas para observar nuestros defectos y aceptarlos, para ver nuestras carencias y aceptarlas, para descubrir las cadenas que nos atan a las cosas y a las personas y romperlas en la búsqueda de nuestra personalidad y en la construcción de nuestra misión vital.

Por el contrario, la Homeopatía nunca ha manejado este planteamiento. Hay que tener en cuenta que tanto el padre de la homeopatía como los maestros que lo siguieron siempre partieron del concepto de enfermedad como patología y de Homeopatía como un sistema curativo completo, pero con una finalidad suprema: curar de un modo suave, duradero y sin dañar al enfermo. Y me gustaría explicarme un poco más. La Homeopatía no olvida que la psicología o la mente está detrás de un gran número de enfermedades, pero para la Homeopatía lo importante es la PATOLOGÍA, es decir, el desequilibrio de algún órgano o sistema que impide el buen funcionamiento del organismo todo y que se plasma en un conjunto de síntomas que puede ser ordenado según niveles y grados, respondiendo igualmente a un sistema de sustancias medicamentosas ordenadas igualmente en zonas, síntomas y grados. Por tanto, no será fácil que la homeopatía se enfrente a un caso donde la emoción, el sentimiento, el sufrimiento psicológico no revista caracteres patológicos y esto es así porque no fue diseñada para ello, pese a tener –como y he dicho- el mayor número de síntomas descritos. No es pues el progreso espiritual o personal lo que se busca, es la curación y la recuperación del equilibrio perdido. Por eso, por ejemplo, encontraremos fácilmente un remedio como IGNATIA AMARA para trastornos –obsérvese que uso la palabra trastorno y no enfermedad- cuyo origen tiene su base en penas o choques emocionales. Encontraremos también remedios como ARGENTUM NITRICUM para problemas en los que predominan los desarreglos nerviosos, llegando incluso a perder el control.

Volvamos ahora a las esencias florales del Dr. Bach y analicemos flores como WATER VIOLET. Dice Bach que Water Violet está indicada “para quienes gustan de estar solos, tanto cuando están sanos como cuando están enfermos. Son por lo general personas tranquilas y serenas, que se mueven sin hacer ruido,y que hablan poco y con amabilidad. Son muy independientes, capaces y seguros de sí mismos; casi indiferentes a las opiniones delos demás, se mantienen distantes y se apartan de los que les rodean, eligiendo su propio camino…” (extraído de Los Doce curadores y otros remedios). Según esto, aquellos individuos que estuvieran en esta situación o aquellos cuyo perfil caracteriológico participara de éstas notas, deberían tomarlo cuando estuvieran en algún proceso de desequilibrio, de desarreglo emocional, de trastorno psicológico o simplemente ante una circunstancia difícil de superar. Ahora bien, las Flores de Bach –como se empeña en mostrarnos mi admirado Lluis Juan- son mucho más. También son la esencia, el elixir que hace que los que no somos así, los que no tenemos ese aspecto psicológico o que adolecemos de él podamos vislumbrarlo o percibir el camino para superar esa carencia, para que podamos ver qué es lo que nos falta y qué es lo que nos sobra para expandir todo nuestro potencial. Pero el Dr. Bach escribe también en otro texto sobre Water Violet: Para que aprenda a encontrarse absolutamente solo en el mundo, obteniendo la intensa alegría de la completa libertad, y por lo tanto del perfecto servicio a la humanidad” (extraído de Libérate a ti mismo, XII). Y de aquí se pueden extraer un gran conocimiento: que las Flores de Bach nos ayudarán cuando la soledad (o cualquier otra situación) sea nuestro defecto, nuestro problema o nuestro nudo gordiano. Que uno de los fines últimos de las Flores de Bach es la consecución de la LIBERTAD y de la alegría que produce y, finalmente, una vez obtenido ese equilibrio y siendo ya verdaderamente personas, ofrecerse y actuar al servicio de los demás, en cualquier campo en el que fuéramos aptos.
Resumiendo, las Flores de Bach nos ayudarán a curarnos, pero también a desarrollarnos en el muchas veces duro oficio de vivir y de ser personas.

La Homeopatía, por el contrario nunca hará nada de esto. Será capaz de tratar síntomas como miedos, ansiedades, temores, desilusiones, sueños, excitaciones, irritabilidad, etc… y lo hará con toda la potencia y capacidad de los medicamentos homeopáticos. En esto no hay medicina tan capaz como la homeopatía para tratar estos síntomas, que están a años luz de poder ser entendidos y atendidos por la medicina oficial. Pues bien, la homeopatía curará este síntoma, pero jamás nos llevará de la mano y nos conducirá a la tarea de ser personas. Curará todas nuestras heridas, nuestros desequilibrios, nos pondrá en funcionamiento pero jamás nos ayudará a mejorar como personas. Esto no quiere decir que, una vez conseguido el equilibrio y con la claridad recobrada o descubierta ante esta nueva situación, no seamos capaces de hacernos con las riendas de nuestra vida e imprimir un cambio o modificar nuestros hábitos o dejar aquello que nos ha hecho mal, tanto en el plano físico como en el plano mental. Pero la Homeopatía, como compañero que nos da la mano en el camino para avanzar, no nos ayudará.

Por eso, terminaba la entrada anterior diciendo que los homeópatas deben conocer bien las potencialidades de las Flores de Bach porque cubren un campo en el que la Homeopatía tiene muchas cosas que decir, pero no tiene la última palabra. Creo que es un deber hacerlo y creo que nuestra capacidad de ayudar y servir a los pacientes crecerá exponencialmente a nuestra capacidad para ponernos en su lugar y empatizar con ellos.

Por otra parte, también me gustaría comentar el efecto de las Flores de Bach en los pacientes (o clientes, como los llama Lluis Juan). Miles de veces acuden pacientes y al explicarles la esencia floral o la medicina homeopática que les vamos a dar, me preguntan: ¿y en qué voy a notar que esta medicina hace efecto? Y es necesario que les explique que el efecto de las Flores de Bach puede ser o muy marcado o casi imperceptible, pero que siempre actúan. No nos va a cambiar nuestra personalidad de la noche a la mañana, nos va a hacer más guapos, más amables o más altos; no va a modificar nada de un modo antinatural y grosero. Por el contrario, las Flores lo que harán será suavizar –en general- nuestro sentimiento o nuestra reacción, haciendo que en esa presión suavizada podamos ver con claridad dónde está el error del planteamiento, de la reacción, de nuestra decisión. Y de ese modo, por medio de la suavidad, nos ayudará a que una vez visto el desequilibrio y su origen –personal, exclusivamente personal- podamos sentirnos motivados para cambiar nuestra reacción o para tomar el rumbo adecuado que pase página sobre el problema.

De igual modo, muchas veces me preguntan lo mismo sobre la Homeopatía y la respuesta no es idéntica, pero es parecida. La Homeopatía nos ayudará a recuperar el equilibrio de nuestro organismo, haciendo que los síntomas más intensos se suavicen, que algunos otros desaparezcan y que otros tantos permanezcan. A medida que se vaya tratando dicho desequilibrio o enfermedad con distintas dinamizaciones o con distintos medicamentos, estos síntomas irán desapareciendo hasta alcanzar un estado de equilibrio. ¿Cómo se nota su efecto? Pues primeramente en el plano psicológico, ya que en cuanto que los síntomas principales empiezan a bajar su presión, el organismo todo –mente incluida- se relaja y adquiere un movimiento hacia la homeostasis que nos hace sentirnos “en el buen camino”, con más fuerzas y con más disposición.

Como decía en la entrada anterior, ha habido algunos homeópatas que han querido establecer vínculos entre la Flores de Bach y la Homeopatía. Es seguro que los hay y es seguro que su clarificación y divulgación ampliarán aún más el campo de colaboración entre ambas terapias. Estoy seguro que las potencialidades de interrelación y de refuerzo son casi infinitas, pero también creo que es muy difícil que pueda cambiar la forma en que cada una de ellas ve al paciente y su desarrollo vital.

Me gustaría concluir esta entrada con una aclaración –que tengo que repetir con demasiada frecuencia a los pacientes-: tanto las Flores de Bach como la Homeopatía no necesitan de la FE de los pacientes, no necesitan de la buena disposición de los pacientes, no necesitan de una actitud especial tendente a la amplitud de ideas, a la New Age, a lo esotérico o a cualquier otra cosas que suene rara. Tanto las Flores de Bach como la Homeopatía son terapias potentes y profundas y no necesitan de nada ni de nadie –excepto del terapeuta, claro- para ser efectivas. Ahora bien, es evidente que si nuestra disposición de ánimo, nuestro interés y nuestra motivación hacia estas terapias son favorables, las capacidades de las terapéuticas se verán implementadas y amplificadas, no tanto porque actúen con más fuerza, sino porque al menos se ganará en tranquilidad, paciencia y constancia por parte de los pacientes.

5 comentarios:

  1. Un placer leer éste y los demás artículos, claros, explicativos y amenos de leer. Un saludo.

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  2. Hola, Teresa!!

    No te conozco de nada, pero por eso mismo tu comentario es de gran valor para mí. Dudo que sean mis artículos los que sean buenos, sino que creo que es más bien tu generosidad al leerlos lo que hace que parezcan mejores.
    De cualquier manera, gracias, gracias, gracias.
    Si tuvieras algún tema sobre el que quisieras saber algo más, escríbeme e intentaré escribir alguna entrada.
    Saludos cordiales y felices fiestas

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  3. ¡Felices fiestas para tí y los tuyos también! Seguro que pensándolo un poco se me ocurre algún tema sobre el que preguntarte. ¡Mientras tanto seguiré atenta al blog! Un saludo.

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  4. Muchas gracias. Estoy en pleno proceso de investigación y así he llegado aquí. Y de aquí, a los otros lugares donde escribes. No será la última vez que te visite.

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  5. Hola, Jam!
    Muchas gracias por tus palabras. Eres bienvenido.
    Estoy a tu disposición.
    Saludos cordiales

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