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viernes, 11 de enero de 2013

Visita a la Clínica Buchinger de Marbella (2): Ayuno terapéutico y Psicología, por Gabrielle Gross

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Durante el tratamiento de ayuno, se imparten charlas de ayuda psicológica, pero se constata que la asistencia es muy reducida.
El ayuno terapéutico se podría definir como la renuncia voluntaria a la comida sólida durante un tiempo con fines preventivos y curativos.
En todo proceso de ayuno hay una dimensión psicológica que debemos ver. El ayuno es también una DESINTOXICACIÓN EMOCIONAL, lo que provoca que puedan resurgir emociones ya pasadas. Para Otto Buchinger era muy importante limpiar también “el trastero interior”.
El ayuno igualmente tiene una dimensión espiritual y esto se demuestra además porque todas las religiones tienen el ayuno como costumbre.
Otra dimensión del ayuno es la social. Antes se daba el dinero –obtenido de la no alimentación del cuerpo- para ayudar a las personas más necesitadas. Por otra parte, si nos encontramos bien, podremos escuchar a los demás, ayudarles. Esto también forma parte del ayuno.
Otto Buchinger decía: “Cuando el cuerpo ayuna, el alma tiene hambre”.
La renuncia voluntaria es una actitud mental y en el ayuno –para Buchinger- despierta nuestro médico interior. Él lo denominaba HEILFASTEN, que a la vez entronca con la raíz HEIL, presente en palabras como curativo, íntegro, salutífero y santo, todo ello aplicado al ayuno.
Durante el ayuno se produce un cambio curativo interior (metanoia) y aquel que no lo aprovecha, se pierde lo mejor del ayuno.
También durante el ayuno hay altibajos: hay vulnerabilidad, sensibilidad, deseo de protección. Es la oportunidad para seleccionar lo que dejamos entrar dentro de nosotros. Es el momento de buscar estímulos que alimenten el alma. Como un gusano en la crisálida que tras el ayuno se convierte en mariposa: es una metáfora para el cambio curativo interior.
Es importante crear buenas condiciones: tener tiempos de silencio, relajación, no hacer nada. Debe haber un equilibrio entre actividad y reposo (silencio).
Durante el ayuno, los sueños expresan lo que está ocurriendo.
El ayuno es un proceso individual, por eso es aconsejable hacerlo solo y no en pareja (al menos en su dimensión espiritual). Hay que dar un espacio a la curación interior abriendo espacios y liberando emociones.
Hay mayor percepción de señales sensoriales: todo es más sensible.
En el trabajo psicológico del ayuno, se trabaja con técnicas de psicoterapia tales como las Constelaciones familiares y las técnicas de Liberación emocional (EFT).
El sufrimiento muchas veces radica en el amor excesivo. (Recomendable investigar sobre “el anticáncer” y “la cura emocional”).
Durante el ayuno también se intensifica el efecto de la serotonina.
El ayuno nos da la oportunidad de hacer limpieza emocional y de educar la mente para la felicidad.
Los efectos psicológicos del ayuno son variados: crisis curativas (a nivel físico y emocional) –“el ayuno es un viaje a la propia historia”-; percepción de emociones guardadas y percepción de las necesidades emocionales. Tras el ayuno, los efectos se aprecian fácilmente: serenidad, armonía, equilibrio interno.
Otto Buchinger hablaba mucho de las necesidades espirituales que suscita el ayuno, especialmente de la oración. “Cuando se ayuna, no se duerme bien y se siente el impulso de comunicarse con Dios. El ayuno impulsa a velar en presencia de Dios, no solo durante el día, sino también durante la noche”.
Gandhi se refirió al ayuno como a los ojos con los que ver el mundo interior.
Buchinger decía que durante el ayuno se encuentra el punto META: en los barcos es el punto donde se cruzan todas las coordenadas, o lo que es lo mismo el “ojo del huracán”, donde se da la máxima calma en medio de la vorágine.

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